Este ejercicio aporta beneficios no solo a nivel físico, sino también emocional y social, especialmente en personas mayores.
¿Qué es la marcha nórdica?
Cada vez es más frecuente ver a personas practicando marcha nórdica en parques, paseos marítimos, senderos naturales o incluso en la calle. A simple vista puede parecer una caminata con bastones, pero en realidad es una actividad muy completa que aporta beneficios físicos, emocionales, emocionales y sociales a cualquier edad, pero de forma especial partir de los 60.
La principal diferencia con caminar de forma habitual está en el uso de unos bastones específicos diseñados para impulsar el movimiento del cuerpo. No sirven los típicos bastones de monte, ya que la técnica y el objetivo son diferentes.
Una actividad sencilla con origen nórdico
Como su nombre indica, este deporte nació en los países escandinavos, especialmente en Finlandia, donde comenzó utilizándose como entrenamiento de verano para esquiadores de fondo.
Con el paso de los años, se ha convertido en una práctica cada vez más popular debido seguramente a que es accesible, adaptable, y no requiere una gran condición física para empezar.
Cada personas puede ajustar la intensidad y duración del ejercicio a sus capacidades, lo que la convierte en una opción especialmente interesante para mantenerse activo.
Beneficios físicos completos
Cuando caminamos normalmente, activamos sobre todo la musculatura de cintura para abajo. Sin embargo, al incorporar los bastones también entran en acción hombros, brazos, espalda y torso.
Esto permite trabajar prácticamente todo el cuerpo de manera coordinada y equilibrada, combinando ejercicio cardiovascular y fortalecimiento muscular en una sola actividad.
Además, los bastones ayudan a repartir mejor el peso corporal y reducen el impacto sobre rodillas y articulaciones, algo especialmente importante con el paso de los años.
Numerosos estudios relacionan la práctica regular de marcha nórdica con mejoras en la salud cardiovascular, la movilidad y el bienestar general.
Beneficios emocionales y sociales
Los beneficios no se quedan solo en lo físico. Hacer ejercicio al aire libre ayuda a reducir el estrés, mejora el estado de ánimo y favorece la sensación de bienestar.
Además, esta actividad invita a ser practicada en grupo, lo que fomenta las relaciones sociales, combate la soledad y fortalece la autoestima.
Para muchas personas mayores, estas caminatas acaban convirtiéndose en una rutina saludable y también en un momento para compartir, conversar y sentirse activas.
Antes de empezar…
Aunque es una actividad sencilla, conviene aprender primero la técnica básica para utilizar correctamente los bastones y coordinar los movimientos.
También es importante usar un calzado cómodo, mantenerse bien hidratado y realizar estiramientos antes y después de la actividad.
La buena noticia es que cada vez existe una mayor oferta de grupos y actividades de marcha nórdica, lo que hace más sencillo probarla… y si nos gusta, disfrutarla en compañía.








