El cuidado sigue teniendo, sobre todo, cara de mujer, sin embargo, los cambios en la población y los estilos de vida hacen que las cosas estén cambiando un poco.
Hoy por hoy, cuidar a las personas mayores sigue siendo “cosa de mujeres”: son el 65% en las familias, prácticamente todas en la ayuda a domicilio (93,97% de coordinadoras y 97,43% de auxiliares) y también la gran mayoría de quienes trabajan en hogares (90,13%). Aun así, poco a poco empiezan a apreciarse algunos cambios.
El informe Evolución de los cuidados familiares a las personas mayores en España (2024), de la Fundación Pilares para la Autonomía Personal, ofrece una imagen actualizada del cuidado y de quienes cuidan. Recogemos aquí algunas de las conclusiones del estudio:
- Más corresponsabilidad, pero apoyo insuficiente: se comienza a producir una mayor corresponsabilidad, tanto entre los diferentes miembros de la familia –resencia también de hombres y nietas y nietos–, como con servicios públicos y privados. Cuando la economía familiar lo permite, se contrata una persona, sobre todo mujeres migrantes, a veces en situación irregular, y sin contrato.
- Alta intensidad: el 66% de los cuidados se presta a diario; las familias dedican una media de 34,3 horas semanales a las que se añaden 17 horas adicionales de ayuda externa.
- Persistencia de la feminización: las mujeres siguen siendo las principales cuidadoras; aunque bajan las cuidadoras únicas al 27% (en 1994 eran el 55%). Ellas asumen más horas y tareas más intensivas.
- Cambio en el perfil de cuidadoras: ya no predomina la “ama de casa”; la mayoría tiene empleo y estudios medios-altos, y aumenta el grupo de cuidadoras de más de 69 años (15%).
- Participación masculina condicionada: ellos suelen incorporarse al cuidado en situaciones como jubilación o desempleo y tienden a asumir tareas menos vinculadas a la atención personal (higiene personal, apoyo en las incontingencias…). Al seguir siendo ellas las principales gestoras del cuidado, tienen que lidiar con la difícil conciliación entre los cuidados con su vida profesional, familiar y personal.
- Entre la convivencia y la soledad creciente: aunque los hogares son cada vez más pequeños y las formas de convivencia han cambiado, gran parte de las personas mayores siguen recibiendo cuidados cercanos: el 41% convive con quien las cuida y un 11,6% rota entre casas de sus hijos. Sin embargo, preocupa el aumento de mayores que viven solas, sobre todo mujeres, lo que eleva el riesgo de soledad y de necesidades de cuidado no cubiertas.
Cuidar es algo esencial en nuestras vidas, y va siendo hora de darle el valor que merece y de reconocer de verdad a quienes lo hacen en casa como a quienes trabajan cuidando.








